La justicia falló a favor de un empleado que sufrió una crisis respiratoria en su puesto y fue desvinculado injustamente al intentar buscar su medicación de emergencia.

Un caso de injusticia laboral terminó en una sentencia ejemplar que sienta un precedente sobre los derechos de salud de los trabajadores. Todo comenzó cuando un empleado de una compañía privada sufrió una descompensación y pidió ir a buscar su inhalador en el trabajo para tratar un ataque de asma agudo. Ante este pedido de salud básico, la empresa tomó la drástica decisión de considerar la interrupción de la tarea como un abandono de puesto y lo despidieron de forma inmediata. Tras un largo proceso judicial donde se demostró que el hombre corría riesgo de vida, la justicia dictaminó que fue indemnizado con 45 mil dolares en concepto de daños morales y discriminación. El tribunal consideró que el empleador actuó con una falta total de empatía y violó los derechos fundamentales del trabajador a recibir asistencia médica. El fallo resalta que ninguna normativa interna de una empresa puede estar por encima de la integridad física de las personas. La defensa de la compañía intentó alegar motivos de productividad, pero las pruebas médicas fueron determinantes para el magistrado. Este suceso ha generado un intenso debate en los foros laborales sobre los límites del poder disciplinario en situaciones de urgencia. El beneficiario de la sentencia manifestó que, más allá del dinero, lo importante fue el reconocimiento de la arbitrariedad sufrida.

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