A medida que bajan las temperaturas, muchas familias argentinas buscan formas económicas de mantener sus casas tibias durante el invierno. La solución más accesible y efectiva pasa por identificar y sellar las filtraciones de aire que se producen en puertas y ventanas.
Los especialistas en eficiencia energética coinciden en que las aberturas son los principales puntos por donde se escapa el calor. Estos espacios, aunque parezcan imperceptibles, generan pérdidas significativas que impactan directamente en las facturas de servicios. El procedimiento para detectarlos es sencillo: durante las noches frías, acercá la mano alrededor de marcos y bisagras para sentir dónde entra aire frío.
Una vez identificadas las filtraciones, existen múltiples opciones al alcance del bolsillo. Las burletes de goma, espuma o silicona son las opciones más económicas y durables. Se colocan en los bordes de puertas y ventanas de manera simple, sin necesidad de herramientas sofisticadas ni de contratar profesionales especializados. El costo varía entre los cien y trescientos pesos argentinos, dependiendo de la calidad y la cantidad que necesites.
Otra alternativa popular es usar masilla acrílica o sellador de silicona para rellenar grietas más grandes o espacios entre el marco y la pared. Estos productos también son accesibles económicamente y se encuentran en cualquier ferretería del país.
Los expertos recomiendan también revisar el estado de los vidrios. Aunque no sea visible a simple vista, pueden tener microfisuras que permiten el paso del aire. En esos casos, aplicar película térmica es una solución intermedia entre reparar y cambiar completamente la abertura.
Implementar estas medidas simples puede reducir la pérdida de calor entre un quince y veinticinco por ciento, dependiendo del estado actual de tu vivienda. Combinadas, generan un impacto considerable en el confort del hogar y en los gastos de calefacción durante los meses más fríos del año.
Imagen: Alari Tammsalu / Pexels – Con informacion de La Nación







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