Fue en 2015, durante una visita oficial a Moscú en la que ambos mandatarios avanzaron en acuerdos estratégicos, en una etapa marcada por el acercamiento argentino a Rusia y otros gobiernos aliados como Venezuela, Nicaragua e Irán. 

En abril de 2015, Cristina Kirchner realizó una visita oficial a Moscú y fue recibida por Vladimir Putin en el Kremlin, en una reunión que tuvo como eje el fortalecimiento de la relación bilateral entre Argentina y Rusia. Durante el encuentro, ambos mandatarios avanzaron en conversaciones vinculadas a cooperación energética, comercio e inversiones, en el marco de una política exterior que buscaba consolidar vínculos con potencias alternativas a Occidente.

La visita incluyó la firma de distintos acuerdos y fue presentada en ese momento como un paso para profundizar la asociación estratégica entre ambos países. Entre los temas abordados aparecieron proyectos vinculados al sector energético y la posibilidad de ampliar intercambios comerciales en distintas áreas.

La postal de aquel encuentro volvió a cobrar relevancia en medio del actual contexto internacional, marcado por la tensión entre Rusia y gran parte de Occidente. La imagen también remite a una etapa de la política exterior argentina en la que el kirchnerismo impulsaba relaciones estrechas con gobiernos como los de Venezuela, Nicaragua e Irán.

El encuentro con Putin quedó como una de las imágenes más representativas de aquella estrategia diplomática, en un escenario internacional muy distinto al actual y con alineamientos geopolíticos que hoy vuelven a estar bajo discusión.

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