Un tribunal resolvió que una empresa debe indemnizar a un operario al que despidió por mensaje de WhatsApp, a pesar de que el trabajador había acumulado varios llamados de atención por su conducta en la planta.

El empleado enfrentaba advertencias previas por distintas actitudes dentro del ámbito laboral, pero la Justicia consideró que el procedimiento utilizado para la desvinculación fue irregular. La decisión de prescindir de sus servicios a través de un mensaje de texto no se ajustó a los protocolos legales que exige la ley laboral argentina.

El fallo judicial revela una tensión entre el comportamiento del trabajador en el lugar de trabajo y la forma en que la empresa eligió terminar la relación. Si bien el empleador tenía razones documentadas para aplicar sanciones disciplinarias, el tribunal determinó que la modalidad del despido no fue la apropiada.

La condena incluye una compensación económica que deberá abonar la empresa al operario. Esta sentencia refuerza el criterio jurisprudencial según el cual los despidos deben realizarse siguiendo procedimientos formales establecidos, incluso cuando existen antecedentes de incumplimientos por parte del empleado.

El caso ilustra un problema frecuente en las relaciones laborales: la diferencia entre tener fundamentos válidos para despedir a un trabajador y ejecutar ese despido respetando los requisitos que la ley establece. La Justicia laboral argentina mantiene un estándar riguroso sobre estos procesos, priorizando que se respeten los derechos de los empleados aun cuando haya motivos disciplinarios de por medio.

La indemnización ordenada reconoce el daño causado por un despido sin las garantías procesales necesarias, mensaje claro dirigido a los empleadores sobre la importancia de cumplir con los trámites formales antes de desvincularse de un trabajador.

Imagen: http://www.kaboompics.com / Pexels – Con informacion de TN

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