El Ejecutivo oficializó el retroceso en su intento de desregular completamente la actividad de los prácticos portuarios. Tras una paralización total en los principales puertos del país provocada por medidas de fuerza del sector, el gobierno tuvo que revertir su decisión inicial.
La medida que buscaba eliminar restricciones regulatorias sobre la actividad generó un conflicto que paralizó operaciones en los terminales portuarios más relevantes. Ante la magnitud del paro y sus consecuencias en la operatoria, el Ejecutivo decidió cambiar de estrategia y dar un paso atrás en relación a sus objetivos originales.
Como resultado de las negociaciones, el sector logró una reducción tarifaria del 20%, lo que constituye un triunfo para los prácticos pero representa un revés significativo para el proyecto gubernamental de desregulación integral. Esta rebaja de aranceles fue lo único que se modificó respecto de la posición inicial del gobierno.
Con el objetivo de evitar nuevos conflictos y buscar consensos en futuras tratativas, el Ejecutivo dispuso la conformación de una mesa de trabajo donde ambas partes podrán dialogar. Esta instancia de negociación busca sentar bases más sólidas para eventuales cambios normativos que consideren los intereses de las dos partes.
El conflicto portuario refleja las dificultades que enfrenta la administración al intentar modificar estructuras regulatorias en sectores considerados sensibles. Los prácticos, trabajadores especializados en maniobras portuarias, demostraron capacidad de presión mediante la paralización de actividades, obligando al Estado a replantear su estrategia de reforma.
Imagen: Wolfgang Weiser / Pexels – Con informacion de Bichos del Campo







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