El picudo rojo de las palmeras ya no es una amenaza futura. La plaga fue detectada en agosto en un establecimiento rural de Entre Ríos, transformando el escenario de riesgo que hasta entonces se limitaba a observaciones desde Uruguay.
Tras este hallazgo cercano a Colonia Elía, en el departamento Uruguay, el Senasa puso en marcha un operativo de control territorial sin precedentes. La agencia sanitaria ha recorrido y verificado más de 480 predios con palmeras en la provincia, buscando detener la propagación del insecto antes de que se generalice.
El picudo rojo es considerado una de las plagas más problemáticas para las palmeras debido a su alta capacidad reproductiva y su difícil detección en estadios tempranos. Su presencia en la región representa un riesgo concreto para la agricultura y la forestación local.
El trabajo de inspección realizado por el Senasa se desarrolla bajo protocolos rigurosos de identificación y contención. Cada sitio visitado implica una verificación detallada de las plantas en busca de signos de infestación, con énfasis en la detección temprana que permita actuar antes de la dispersión masiva.
Las autoridades sanitarias pusieron especial énfasis en la acción preventiva después de que el insecto llegara a territorio argentino. La detección en agosto marcó el punto a partir del cual se intensificaron las medidas de vigilancia y los recursos destinados al control.
El avance del picudo rojo en Entre Ríos requiere de una respuesta coordinada y continua. El Senasa continúa trabajando para identificar nuevos focos y contener la plaga en sus primeras manifestaciones, antes de que su dispersión se vuelva incontrolable.
Imagen: Mahmoud Yahyaoui / Pexels – Con informacion de Bichos del Campo






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