Las heladas ocurridas durante octubre generan preocupación en los productores de trigo del país. Las temperaturas extremadamente bajas registradas en ese mes tienen la capacidad de lesionar estructuras vegetales clave para determinar el rendimiento de la cosecha.

A este escenario climático adverso se le suma la presencia de diversos patógenos que afectan el cultivo. Los productores deben estar atentos a la evolución de estas enfermedades, ya que su proliferación podría comprometer aún más los resultados finales.

La vulnerabilidad del trigo en esta etapa del ciclo es particular. Los órganos responsables del rinde están expuestos tanto al daño físico causado por el frío como al ataque de agentes patógenos. Esta combinación de riesgos simultáneos pone a prueba la capacidad de gestión de los productores.

El monitoreo constante se vuelve una herramienta fundamental. Observar la evolución de los patógenos presentes en el cultivo permite detectar a tiempo cualquier situación que requiera intervención, ya sea mediante aplicaciones de agroquímicos u otras estrategias de manejo.

Los próximos días serán determinantes para evaluar el alcance del daño ocasionado por las heladas y la velocidad de propagación de las enfermedades. La situación mantiene en vilo al sector, que aguarda señales sobre cómo se recuperarán las plantas y qué perspectivas hay para la cosecha.

Imagen: Necip Duman / Pexels – Con informacion de Clarín Rural

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